El presidente Sanguinetti dijo con acierto que la globalización de la que hablábamos es como la ley de gravedad, no se puede estar a favor o en contra, es un dato de la realidad.(Talvi citando a Julio María Sanguinetti)[1]
Puesto que casi todos los factores de producción – el dinero, la tecnología, las fábricas y los equipamientos cruzan sin esfuerzos las fronteras, la idea misma de una economía (nacional) va perdiendo sentido…(En el futuro) no habrá productos o tecnologías nacionales, ni empresas nacionales, ni industrias nacionales. Ya no habrá economías nacionales al menos en el sentido que comprendemos hoy ese concepto. (Robert Reich – ex Secretario de Trabajo de Estados Unidos [2].)
“…hoy todos somos dependientes. Vivimos en un mundo interdependiente. Los estados Unidos dependen de las bananas hondureñas como Honduras depende de las computadoras norteamericanas.. (Henry Kissinger – ex Secretario de Estados de Estados Unidos.[3])
Uno de los aspectos más maravillosos de la autopista de la información es que la equidad virtual es mucho más fácil de lograr que la equidad del mundo real…en el mundo virtual todos somos criaturas iguales. (Bill Gates[4].)
En este artículo nos proponemos reflexionar sobre algunos conceptos que se han abierto paso en los últimos tiempos, a la vez que plantear la vigencia de determinadas categorías de análisis, tradicionales de la izquierda como imperialismo y la vigencia de la teorización de Lenin sobre las características fundamentales de este fenómeno. Para esto nos basaremos en un artículo de un filósofo latinoamericano (Fornet Bentancourt) que compartimos en gran medida, aunque nos sintamos más lejanos de otras reflexiones filosóficos que plantea este autor a lo largo de su obra.
En los últimos tiempos el término “Globalización” se ha transformado en un lugar común en los medios de prensa, y, probablemente, ha pasado a formar parte del imaginario colectivo y del léxico de importantes sectores de la población. Aparecido hace sólo algunos años, se transformó en poco tiempo en uno de los principales “protagonistas” del periodismo, la política y la teoría social. Su ascenso fue irresistible. En un breve período parecíamos tomar conciencia de que no estábamos solos en el mundo, que más allá del Río Uruguay, del Océano Atlántico y del Río Cuareim existía un mundo con el cual teníamos un importante interrelacionamiento.
¿Pero que es la globalización? Se la presenta como un proceso de intensificación de las relaciones internacionales, a nivel económico y cultural. A veces esa intensificación es presentada como un proceso tan radical que las fronteras existentes entre las naciones parecen tornarse tan borrosas que su destino parece ser su desaparición. Se nos habla de interdependencia de las naciones, de circulación de la información, de debilitamiento de los estados nacionales, de “globalización cultural”, etc. Pero pocas veces se profundiza en la consideración sobre estos diferentes aspectos. La globalización se ha transformado de está forma en un término tan general y tan ambiguo que a veces se torna difícil comprender qué se quiere decir cuando se habla de globalización. ¿Es un fenómeno cultural que nos permite acceder a culturas que antes nos eran desconocidas? ¿Es un fenómeno económico que supone una interrelación cada vez mayor de los mercados nacionales de forma tal que nadie puede quedar al “margen del mundo”, que determina incluso la desaparición actual o en un futuro próximo de esos mismos mercados nacionales?, ¿es un fenómeno informacional posibilitado por el desarrollo de los medios de comunicación, especialmente internet?, ¿o es ese conjunto de fenómenos interrelacionados de alguna forma?, ¿pero sí es un conjunto de fenómenos interrelacionados hay alguno determinante o son, por el contrario, fenómenos relativamente autónomos que se han relacionado y entrecruzado en forma azarosa? Pero aun cuando estas preguntas logren algunas respuestas quedan más preguntas aún por formular: ¿esos procesos económicos que interrelacionan en forma cada vez más profunda las diferentes economías suponen la superación de las asimetrías existentes entre los países del primer mundo y las naciones del tercer mundo o, por el contrario, perpetúan y profundizan las asimetrías existentes?, ¿la globalización cultural supone un proceso de reconocimiento intercultural igualitario entre las diferentes culturas existentes o supone un proceso de imposición cultural y uniformación cultural del mundo por parte de las culturas más poderosos económica, militar y políticamente hacia las culturas más débiles en estos aspectos? Una pregunta paralela se podría realizar a nivel de los procesos informacionales: ¿existe un libre acceso a la información o nos encontramos con grandes coorporaciones que logran controlar, por lo menos en gran medida, la información? ¿Toda la información circula o existen determinadas “informaciones” como, por ejemplo, el conocimiento tecnológico de punta que es celosamente privatizado por sus productores?
Alexis Capobianco – Comité de Base “28 de Noviembre de 1971″ Coordinadora “B” Frente Amplio
[1] Talvi, Ernesto, “Autonomía de gestión y libertad de elección: la educación uruguaya del práoximo siglo”, CERES, Montevideo, 1998, p. 10.
[2] Citado por Borón Atilio en “Imperio e Imperialismo”, CLACSO, Buenos Aires, 2002, p. 41-42.
[3] Citado por Boron, Atilio en op. cit., p. 37.
[4] Citado por Borón, Atilio, op. cit., p. 53.

